-Yo dejé de buscar por los astros a hombres alados, y me he vuelto más simple accediendo a imponerme en la memoria una sonrisa tranquila y oportuna para que no me falle la vista a la hora de que, improvisadamente, me absorba y me atrape.
_______Mi sonrisa tranquila y oportuna-
Y que María,
_________se la encuentra.
10/11/09
27/10/09
Hablando de asaltos sonoros.
Y yo he dicho entonces, no importa ya que me asalten la letras.
Esas, las de mi poesía inexperta. Las del encanto sensiblero y aspecto volátil.
-Quien sabe de dónde salió-
¿Quién soy yo para prohibir?
¿Yo?, soy un punto. El punto que divide la música . de los silogismos lógicos,
El estudio del comportamiento . y lo impulsivo.
El punto y aparte de los clásicos amantes: el romántico y el infiel.
Paso yo por los rasguños más incoloros, y me quedo tan quieta.
No quiero volver a tocar en mis letras un lugar común,
pero en los reflejos uno ve y pareciera que se existe en consecuencias.
He dicho pues, que no importa ya que me asalten las letras,
¿Por qué quién soy yo para hacerlo?
Yo soy la que dice que todo está escrito, y en el peor de los casos,
todos escriben bajo sobriedad.
Escuchen sin su sobriedad, que yo hablo más claro alcoholizada:
No. Él no es un poeta.
Él es mi punto. El punto y aparte de estar quieta . viviendo
________________________________________ entre rasguños
____________________________________________musicales.
______________________________________________Con ton
___________________________________________________y
________________________________________son
________________________________________drogas
________________________________________crónicas.
Y yo he dicho entonces, no importa ya que me asalten la letras.
Esas, las de mi poesía inexperta. Las del encanto sensiblero y aspecto volátil.
-Quien sabe de dónde salió-
¿Quién soy yo para prohibir?
¿Yo?, soy un punto. El punto que divide la música . de los silogismos lógicos,
El estudio del comportamiento . y lo impulsivo.
El punto y aparte de los clásicos amantes: el romántico y el infiel.
Paso yo por los rasguños más incoloros, y me quedo tan quieta.
No quiero volver a tocar en mis letras un lugar común,
pero en los reflejos uno ve y pareciera que se existe en consecuencias.
He dicho pues, que no importa ya que me asalten las letras,
¿Por qué quién soy yo para hacerlo?
Yo soy la que dice que todo está escrito, y en el peor de los casos,
todos escriben bajo sobriedad.
Escuchen sin su sobriedad, que yo hablo más claro alcoholizada:
No. Él no es un poeta.
Él es mi punto. El punto y aparte de estar quieta . viviendo
________________________________________ entre rasguños
____________________________________________musicales.
______________________________________________Con ton
___________________________________________________y
________________________________________son
________________________________________drogas
________________________________________crónicas.
14/10/09
Y siento. Siento de más.
Una convicción tan firme como la mía, ni es comparable y mucho menos erecta como el orgullo de un hombre tan común.
Eliminación
Con esto digo fácilmente que la locura nunca se fué, se intensificó como golpeteos de músculos en fricción con la energía.
Y es que, qué demonios. Soy tan mía. Tan de ellos. Tan de todos; y no soy una jodida y pretenciosa poeta, mortales.
No lo soy.
No quiero s erlo.
La diferencia entre un poeta y yo, es que si conozco de vulgaridades bien hechas. Por eso me atraen, y terminan siendo… siendo algo, no se qué.
He sentido de más. Me gusta abusar de la falta de serotonina tuya o de él. De aquellos, de los otros. De mi aventura once años mayor. Ese, él de la boca tan reseca por el enigma que le causé, o por la ansiedad que lo acabó por conocer de más.
Soy tan simple, y ya. Me he cansado realmente –al fastidio- de los románticos y los que se autonombran poetas sensibles, dramáticos, oscuros e incluso vagan como todos unos viudos de responsabilidades nulas.
Leo demasiado como para creerles sus egolatrías y aficiones bohemias, fotocopiadas.
Son todos hormas cuadradas de esquinas oblicuas , y yo parezco ser una de sus abstracciones. Qué indecencia; yo estoy viva, radiantemente viva y, jodida a placer de que mi hígado pueda estar fallando y mis pulmones no den para ir y venir trotando de una vieja cantina.
Cómo me gusta sentir, sentir de más.
Y sí. Ahora, ésta mujer se ha vestido propiamente con una sonrisa tranquila y oportuna, lo suficiente para creérmela y decir que soy de garganta muy profunda.
Tengo suficiente con ésta sonoridad, con mi tabaco desmedido y las filas de botellas transparentes formadas alrededor de la cama. Con el óleo, y la emoción de ver cómo la tinta o el grafito de mi objeto traductor se acabó, un paseo con mi cámara colgada al cuello por panteones o lugares de esquinas baratas, caminar sin rumbo hasta sentirme de nuevo sureña – después de todo uno siempre es ajeno- como ajeno me resulta el acento del norte, su indiferencia y su resequedad.
Siento.
Estoy ardiendo en austeridad.
Una convicción tan firme como la mía, ni es comparable y mucho menos erecta como el orgullo de un hombre tan común.
Eliminación
Con esto digo fácilmente que la locura nunca se fué, se intensificó como golpeteos de músculos en fricción con la energía.
Y es que, qué demonios. Soy tan mía. Tan de ellos. Tan de todos; y no soy una jodida y pretenciosa poeta, mortales.
No lo soy.
No quiero s erlo.
La diferencia entre un poeta y yo, es que si conozco de vulgaridades bien hechas. Por eso me atraen, y terminan siendo… siendo algo, no se qué.
He sentido de más. Me gusta abusar de la falta de serotonina tuya o de él. De aquellos, de los otros. De mi aventura once años mayor. Ese, él de la boca tan reseca por el enigma que le causé, o por la ansiedad que lo acabó por conocer de más.
Soy tan simple, y ya. Me he cansado realmente –al fastidio- de los románticos y los que se autonombran poetas sensibles, dramáticos, oscuros e incluso vagan como todos unos viudos de responsabilidades nulas.
Leo demasiado como para creerles sus egolatrías y aficiones bohemias, fotocopiadas.
Son todos hormas cuadradas de esquinas oblicuas , y yo parezco ser una de sus abstracciones. Qué indecencia; yo estoy viva, radiantemente viva y, jodida a placer de que mi hígado pueda estar fallando y mis pulmones no den para ir y venir trotando de una vieja cantina.
Cómo me gusta sentir, sentir de más.
Y sí. Ahora, ésta mujer se ha vestido propiamente con una sonrisa tranquila y oportuna, lo suficiente para creérmela y decir que soy de garganta muy profunda.
Tengo suficiente con ésta sonoridad, con mi tabaco desmedido y las filas de botellas transparentes formadas alrededor de la cama. Con el óleo, y la emoción de ver cómo la tinta o el grafito de mi objeto traductor se acabó, un paseo con mi cámara colgada al cuello por panteones o lugares de esquinas baratas, caminar sin rumbo hasta sentirme de nuevo sureña – después de todo uno siempre es ajeno- como ajeno me resulta el acento del norte, su indiferencia y su resequedad.
Siento.
Estoy ardiendo en austeridad.
13/10/09
06/10/09
05/10/09
Al segundo día cuando empezaba a menguar, no saltó. Estaba manchada de una tal Violeta, y el jade apenas se distinguió de sus senos.
04/10/09
11/09/09
Sexual. Sexual.
Y partí de un poema pronunciado con un idioma femenino, para sentirme una dama, abnegada… fácil. A la que a cualquier insinuación sublime se desviste a miradas de expectativa, o escepticismo.
Ésta manera tan mía de beber tiene faltas de ortografía. Empieza por acentuar mis recaídas y por poner en evidencia mis ojeras de alucinación; menguantes o no, siempre son oscuras, como las comas que dividen mis caprichos, y los puntos que afirman que verdaderamente estoy al borde de una esdrújula, o de un agudo suicidio hepático.
Y estuve. Estuve falta de eufemismos y teatritos. Con una profunda tristeza en mi, que me ha vuelto anémica en segundos.
Es anemia por voluntad. Atada de manos, pero con las contorsiones de un acto circense. El equilibrio ya aplaude a tono de lugar común.
Sólo las nauseas, y dos homicidios a la vez: de ti a mi, de mi a mi.
Comunicar con la lengua lo que las ideas transforman a lánguidos códices mortales, no le sirven a la poesía que me escribe a traición de vicios.
A traiciones prostitutas que sexualizan las paredes musgosas de aquellos muslos -míos y tan de él- . Él, que se inventa miembros y me asesina con ellos. Yo busco algo tan vulgar como él para defenderme: y no encontré mas que mis orgasmos. Múltiples, y etéreos.
Salir por salir a un estrado de ambigüedades y claridades artísticas como un fresco eternizado en el techo, con el que recuerdo la forma de tu cuerpo desnudo y las cicatrices que se abren en tu dorso. Te curo con sal y ambrosías amargas, pero me dices que prefieres mi lubricación natural.
Corro y se doblan los tendones por absorber la mundanidad en la que cruelmente arriesgan su fuerza.
Y es que debí quedarme en tu cama, que esa sólo absorbe el sexo y lo devuelve con sadismos alucinantes.
Debí.
Finalicé con un poema pronunciado con un idioma masculino y oscuro, para ser una mujer, sexual… indefiniblemente sexual. Sexual.
27/08/09

Últimamente las miradas de los caballeros me cohíben demasiado.
Suelo fijarme más en la copa que llevan en su mano.
Suelo fijarme más en la copa que llevan en su mano.
- La forma de sus manos, me dicen TODO de lo que son capaces de hacer-
28/07/09
Lo sueño a él como nuevo refugio de mis demonios. Y sueño que tú eres el demonio.
Mi vestido de jade ya no puedo usarlo, porque comparar quien está más jodido es tan fácil como re-leer y re-leer mis desvaríos alcoholizados.
Así lo conquisté, desnuda, sin ropajes. Su alma no me es tan apetecible aún, por que me pasó de largo cuando en sus cabellos desaliñados encontré caoba. En su pecho un lienzo en blanco y en sus manos cierto erotismo escalofriantemente húmedo.
Ya me había tardado.
¿Habitar una alcoba distinta? Me cuestan aún los hábitos. Y es que, soy como una promesa al aire libre. Arriésgate, o a-prén-de-te-lo.
Ya no hay ingenuidad, ni luz. Debo decirte, que se las han llevado al sur, donde ni por equivocación pondré un pie. -No me despido dos veces-. Lo haría, pero mi año ya no tiene 12 octubres ni poemas dedicados.
Si tu quieres, te regalo mi nombre, pero te llevas los huecos, el deseo frustrado de mis idilios que como por común acuerdo, se han condenado ha regresar a esta mujer de apariencia caprichosa. Imbéciles. Así, que fácil.
En fin, hombres comunes.
Los hombres inteligentes, esos, no tienen nada en común. Y no los veo, no los veo.
Veo, muchos hombres conflictuados, con mujeres cuya cara se repite en cada esquina. Si, esos, los de deshecho.
A ti te veo con cierta aura musical, y podríamos estar tan cerquita de la perfección… pero –mis hábitos- dejarán una nota de regreso la próxima Luna. Y aún así, el verano seguirá siendo nuestro.
Aún sueño que voy
corriendo trás de ti.
Pero es bueno no poder
encontrarte nunca.
Mi vestido de jade ya no puedo usarlo, porque comparar quien está más jodido es tan fácil como re-leer y re-leer mis desvaríos alcoholizados.
Así lo conquisté, desnuda, sin ropajes. Su alma no me es tan apetecible aún, por que me pasó de largo cuando en sus cabellos desaliñados encontré caoba. En su pecho un lienzo en blanco y en sus manos cierto erotismo escalofriantemente húmedo.
Ya me había tardado.
¿Habitar una alcoba distinta? Me cuestan aún los hábitos. Y es que, soy como una promesa al aire libre. Arriésgate, o a-prén-de-te-lo.
Ya no hay ingenuidad, ni luz. Debo decirte, que se las han llevado al sur, donde ni por equivocación pondré un pie. -No me despido dos veces-. Lo haría, pero mi año ya no tiene 12 octubres ni poemas dedicados.
Si tu quieres, te regalo mi nombre, pero te llevas los huecos, el deseo frustrado de mis idilios que como por común acuerdo, se han condenado ha regresar a esta mujer de apariencia caprichosa. Imbéciles. Así, que fácil.
En fin, hombres comunes.
Los hombres inteligentes, esos, no tienen nada en común. Y no los veo, no los veo.
Veo, muchos hombres conflictuados, con mujeres cuya cara se repite en cada esquina. Si, esos, los de deshecho.
A ti te veo con cierta aura musical, y podríamos estar tan cerquita de la perfección… pero –mis hábitos- dejarán una nota de regreso la próxima Luna. Y aún así, el verano seguirá siendo nuestro.
Aún sueño que voy
corriendo trás de ti.
Pero es bueno no poder
encontrarte nunca.
29/06/09
Mi idilio de invierno.
Me advertiste lo ya sabido por nosotros:
Me advertiste lo ya sabido por nosotros:
-Cuídate, la blancura de una hoja de papel ya ha dejado dementes a muchos-
Pero si despierto y todo es blancura. Me duermo y todo es tinta.
Sueño,
y todo, son letras.
Sueño,
y todo, son letras.
Estos artistas y sus óleos siempre en blanco, nunca dejaran de agradarme.
Ni de traer a mi mente los pensamientos más eróticos y dignos de corromper la blancura
22/06/09

Enseguida de maría
Mírate nada más
con los dientes amarillos, por tanto bagre tragado
y según tu te creías de garganta profunda.
Con tu cuerpo tatuado, que ni la saliva te curó.
Menospreciaste el daño de cada domingo,
y solo te quedó arrancar el césped.
Anda, desquítate con la clorofila, con lo verde
por que el verde te recuerda el prado lejos,
las alteraciones y desmayos por fingir que flotabas.
Y te veo sin detalles en el cabello
sin pintura en tus labios y una profunda palidez,
realzando tus grandes soles que más bien,
ahora son lunas con retraso nocturno
Oscuros.
Me evocas a una promesa al aire libre. Cobarde,
las palabras se te escurren por tus prominentes costillas
“ya se lavarán cuando toquen suelo”, piensas
“se hundirán”. Hábitos, hábitos, hábitos.
Y –habitas- una alcoba distinta, al sur.
Dime tú entonces, que se siente
quedarse como viuda dentro del féretro,
y el cadáver en la orilla lavando el epitafio
que no son mas que puntos suspensivos,
porque a ti ya se te habían acabado las letras.
No les muestres tu lujuria.
Pasaran idilios y traiciones por tu parte,
que no esperen de ti –luz ingenua-
Rígida permanecerás, hasta que las venas en ellos
hiervan en incansable intento por obtener – tu humedad-
Déjalos, que te sean igual de importantes como la física a la poesía.
-Caes- leve y con soltura
cuando te acusan de ignorante al enroscarte en una mesa
de madera astillada por tus letras manchándote de ellas.
Vas entonces contoneando sus sonidos en pintura fresca,
y no te importa. No te importa que las asalten.
Ahora, estoy esperando tú próxima bolea
pero no llega.
¿ Cuánto tiempo llevas dormida?
Mírate nada más
con los dientes amarillos, por tanto bagre tragado
y según tu te creías de garganta profunda.
Con tu cuerpo tatuado, que ni la saliva te curó.
Menospreciaste el daño de cada domingo,
y solo te quedó arrancar el césped.
Anda, desquítate con la clorofila, con lo verde
por que el verde te recuerda el prado lejos,
las alteraciones y desmayos por fingir que flotabas.
Y te veo sin detalles en el cabello
sin pintura en tus labios y una profunda palidez,
realzando tus grandes soles que más bien,
ahora son lunas con retraso nocturno
Oscuros.
Me evocas a una promesa al aire libre. Cobarde,
las palabras se te escurren por tus prominentes costillas
“ya se lavarán cuando toquen suelo”, piensas
“se hundirán”. Hábitos, hábitos, hábitos.
Y –habitas- una alcoba distinta, al sur.
Dime tú entonces, que se siente
quedarse como viuda dentro del féretro,
y el cadáver en la orilla lavando el epitafio
que no son mas que puntos suspensivos,
porque a ti ya se te habían acabado las letras.
No les muestres tu lujuria.
Pasaran idilios y traiciones por tu parte,
que no esperen de ti –luz ingenua-
Rígida permanecerás, hasta que las venas en ellos
hiervan en incansable intento por obtener – tu humedad-
Déjalos, que te sean igual de importantes como la física a la poesía.
-Caes- leve y con soltura
cuando te acusan de ignorante al enroscarte en una mesa
de madera astillada por tus letras manchándote de ellas.
Vas entonces contoneando sus sonidos en pintura fresca,
y no te importa. No te importa que las asalten.
Ahora, estoy esperando tú próxima bolea
pero no llega.
¿ Cuánto tiempo llevas dormida?
María Fernanda Lara Ochoa.
17/06/09
A mi dame la movilidad,
que yo me encargaré de la elasticidad.
Mujerquimera.
Mujercreadora.
Mujerfilósofa.
Mujertraidora.
Mujercompositora.
Pasan los días ... y presumo mi dictado
A mi dame la movilidad.
19/05/09
Aquí, nadie tiene la cabeza llena de humo...
-Nosotros- tenemos la cabeza llena de ideas.Nos está permitido ser racionales...
Pero queda prohibido -sentir-
Yo, pertenezco al -nosotros- , pero pertenezco más a ti.
Y solo por eso soy -irremediablemente- un defecto para -Ellos-
No se si es sombra. No se si es luz.
Si es la poesía, tu poesía.
La mordida o el detalle.
Solo se que la virtud de -sentir- en una esfera de ideas constantes, les repugna. Já.
Yo, simplemente, los mando al -carajo-
10/03/09
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




